Mi práctica artística surge del encuentro entre objetos cotidianos, de consumo propio y urbanos que ya tienen una historia. En mis obras conviven fragmentos de gráfica de la vía pública, objetos familiares heredados, piezas encontradas en mercados de pulgas, textiles, papeles y otros elementos de uso frecuente. Los recolectó en mi día a día mientras camino por la calle y los combino con procesos artesanales de trabajo con gazas, papel maché, yeso y termofusión, entre otros. Me interesa crear nuevos universos donde los vínculos de la materia prima recuperada preserva sus huellas del tiempo, del uso y de la memoria y a la vez aparece una nueva capa de sentido generada por mi acción sobre ella.
Con el tiempo, mi investigación se expandió hacia el ensamblaje y la incorporación del volumen en los trabajos, dando lugar a obras con incrustaciones, esculturas e instalaciones que proponen un recorrido al espectador.
Las superposiciones atraviesan toda mi producción, desde un modo práctico de construir una pieza a un modo de ver y experimentar la obra. Al ensamblar materia, historia, tiempo y memoria no solo compuesta por la trascendencia del objeto en sí sino también por tamizar experiencias autobiográficas en las piezas, cada nueva incorporación modifica la lectura de las anteriores. En ese proceso aparecen nuevas formas de mirar y de construir sentido.